Wollman Rink se construyó con fondos donados por Kate Wollman, filántropa que financió el proyecto en 1949 en memoria de su marido, William Wollman. La pista se desarrolló en colaboración con la ciudad de Nueva York y la Central Park Conservancy para crear un espacio recreativo público asequible para su uso en invierno.
La construcción se centró en crear una superficie de hielo artificial fiable, capaz de funcionar al aire libre durante los inviernos neoyorquinos. Para ello se instaló una base de patinaje de hormigón incrustada con tuberías de refrigeración, lo que permitió mantener la calidad del hielo a pesar de las fluctuaciones de temperatura. Las renovaciones posteriores perfeccionaron este sistema, sustituyendo los componentes mecánicos anticuados y mejorando el drenaje, las barandillas de seguridad y las instalaciones para los participantes.








